Dos puestos, cinco candidatos

“¿Por qué a mí?”, debió de pensar Sergio Álvarez, portero del Celta, cuando le empezó a calar el chaparrón del Madrid. Pero no fue su culpa, sino la de Kiev, adonde todos quieren llegar por delante del resto. A menos de dos semanas de la final de la Champions, van borrándose las huellas que fueron dejando los jugadores de Zidane desde agosto hasta mayo: ya manda el ahora, y el ahora de Isco, Asensio, Lucas, Bale y Benzema es de cuidado. El jefe los espera al 150%, como dijo el viernes en rueda de prensa, y todos han acatado la orden. Es su oportunidad para salir con los niños de la mano en el Estadio Olímpico de Kiev, escenario para el que todavía hay dos vacantes y cinco candidatos a ocuparlas, con lo que eso podría influir en el esquema. “Claro que me va a doler la cabeza para hacer un once”, reconoció el sábado ZZ.

Isco, con Cardiff en el recuerdo

De Isco (nueve tantos y dos asistencias), como de los mejores perfumes, no hay quien se olvide. Ni siquiera cuando le asalta una lesión a un mes vista de la final: durante su ausencia se mantuvo su esencia, los méritos de una temporada de protagonismo. De vuelta, el Celta sufrió sus trucos, el más aplaudido el golazo del 3-0. Seguramente su mejor respaldo sea el del año pasado, cuando se salió en una primavera que remató con un papelón en Cardiff, donde hizo que no se echara de menos a Bale. Además, cuadra en cualquier sistema.

Asensio, el don de saber brillar

A Asensio (11 goles y seis asistencias) le respalda su descaro sin remedio: como tenga la noche, y la suele tener, sólo le sale lucir. Por eso es un fijo de las grandes citas: Supercopa de Europa, Supercopa de España, final de Champions… Y por eso cuesta poco imaginarle haciendo otra vez de las suyas, siempre sin importarle el dónde, el cómo ni el contra quién. En esta Champions, pueden dar fe el PSG o el Bayern. 

Lucas, el seguro de guardia

Con menos cartel mediático que los otros postulantes, Zidane siempre ha visto en Lucas la entrega y fiabilidad que todo entrenador busca en su vestuario. Su cuentakilómetros nunca para, sus asistencias (16, más que nadie, en la 17-18) suelen acudir al rescate y su atrevimiento ha provocado cinco penaltis este curso, variantes diferenciales a la hora de la verdad. Su alianza con Asensio, cada uno a un costado en un 4-4-2, ha resultado clave esta temporada.

Bale, el tapado

De todas las formas que hay de despedirse, la de Bale del Bernabéu ante el Celta está dentro de las mejores, sobre todo por el oportunismo de recordar las mejores noches sin saber si habrá más o no. Sus dos tantos constataron que cuando echa a volar no hay quien le frene. Parecía sentenciado por Zidane (36 minutos ante el PSG, 45 contra la Juventus y 18 frente al Bayern), pero su rebelión a golpe de goles y asistencias (Alavés, Getafe, Girona, Las Palmas, Atlético, Leganés y Barcelona) le ha devuelto a la pelea por un hueco en el once en el que todos quieren estar, donde podría encajar en un 4-3-3 o en un 4-4-2, en la última línea o en la del medio. Alejado de la regularidad, ha participado en un gol cada 86 minutos…

Benzema, bajo el paraguas de Zidane

Con más confianza incluso que el galés podrá asomarse Benzema (11 goles y 12 asistencias) a Kiev. En él confió Zidane aunque casi nadie más lo hiciera y, cuando se intuyó que se le escapaba el crédito (fue cambiado en los dos encuentros con el PSG y en la ida con la Juventus, no tuvo minutos en la vuelta contra los italianos, fue suplente en la ida frente al Bayern y en el último derbi, y sustituido en la vuelta ante los de Múnich) desempolvó lo que se ha percibido como su mejor fútbol,asociándose como si volviera a ser el mejor amigo de cada compañero, y dejó el decisivo doblete al Bayern y una asistencia en el Camp Nou. Por si fuera poco, Cristiano le quiere a su lado.

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