¿Por qué es tan positivo viajar para nuestras vidas?

Leyendo un artículo publicado por el viajero NomadicMatt en su blog nos hemos dado cuenta de cosas que quizá siempre hemos pensado, pero que siempre se han quedado ahí. Él afronta el tema en cuestión hablando de cuáles son los motivos de que viajar nos haga tan guays. Nosotros hemos querido darle una vuelta de tuerca a su idea y adaptarla a algo similar, que viene a ser el motivo por el que viajar nos ayuda a tener unas vidas mejoras. Son conceptos paralelos que queremos compartir con vosotros para que podáis comprobar que viajar tiene muchas posibilidades de lograr que vivamos de forma más positiva y que crezcamos como personas.

Serás más social y tendrás más confianza

Cuando pasamos mucho tiempo encerrados en casa lo que nos ocurre es que se nos “desactiva” la función social y lo que hace que nos resulte más fácil comunicarnos con otras personas. Ocurre lo mismo si solo tenemos costumbre de salir por nuestra ciudad. Esto nos impide hacer amigos o conocer otras personas con las que podemos llegar a tener algún tipo de vínculo, aunque sea uno superficial que se base en una forma de amistad muy pasajera. Pero si viajamos nos abrimos a un nuevo mundo de experiencias, porque todos cambiamos de forma significativa cuando viajamos a otros lugares.

Nos convertimos en turistas y afrontamos la exploración de nuevos destinos con una perspectiva abierta, apoyándonos en cualquier persona con la que nos podamos encontrar en todo tipo de momentos. En nuestros primeros viajes seguro que nos descubrimos a nosotros mismos como personas que quizá no seamos demasiado sociables con quienes nos encontremos. Seremos introvertidos y nos costará hacer nuevas amistades. Pero a medida que hagamos más y más viajes nos iremos sorprendiendo a nosotros mismos por la flexibilidad con la que hablamos con otras personas y con cómo hacemos nuevas amistades. Esto es algo que después nos beneficiará mucho en nuestro día a día normal, en la ciudad en la que vivimos, donde nos ayudará a que seamos más abiertos con los extraños.

Otro problema de encerrarnos en nosotros mismos, de no salir demasiado de casa y de no relacionarnos ni hacer cosas, es que nuestro nivel de confianza se reduce. Nos sentimos eclipsados por el mundo y no sabemos cómo salir incluso de los obstáculos más sencillos. Miramos el reflejo que representamos en el espejo y no vemos a una persona que sea capaz de imponerse a la vida en sus momentos complicados. Pero viajando tenemos un perfil y un punto de vista totalmente opuesto. Si viajamos y nos movemos por el mundo no tardamos en abrirnos a experiencias que nos fortalecen y que nos permiten saber, en nuestro interior, aunque los demás no lo sepan, que somos unas personas que han vivido más allá de las expectativas en muchos aspectos.

Si hemos escalado montañas, navegado por ríos, visitado culturas antiguas desconocidas o incluso si solo hemos hecho turismo por las calles de las ciudades más conocidas del mundo, tenemos algo más que nos definirá y que nos ayudará a encontrar una identidad propia. No importa qué hayas hecho o dónde hayas estado, sino más bien que hayas tenido la oportunidad de ir más allá de tus límites. Ganar confianza se trata de viajar, de vivir experiencias y de tener un trasfondo que te permita después obtener valor de lo que hayas realizado con anterioridad. Para vivir hay que viajar, y para viajar hay que vivir.

Visita al museo

Notarás mucho cómo mejoras

Decíamos antes que gracias a los viajes te sorprenderás por lo social que acabarás siendo. Pero también vas a obtener otras ventajas. Una de ellas radica en las mejoras que obtendrás a nivel de conversación, siendo más fácil que te comuniques con todo tipo de personas. Además, y esto es aún más relevante, si tienes costumbre de viajar de manera internacional, lo que da muchas opciones de practicar conversaciones en distintos idiomas. El inglés es un idioma internacional que se habla en todo el mundo en mayor o menor medida y nos va a venir muy bien practicarlo con personas que nos encontremos por el camino. En lugares turísticos donde nuestro idioma no recibe un apoyo oficial por parte de las organizaciones de museos y otros lugares, la práctica de otros idiomas nos vendrá muy bien.

La relación que tengamos con las personas y ante distintos sucesos que se puedan producir en nuestra vida también mejorará. Los distintos obstáculos que nos podemos llegar a encontrar cuando viajamos nos forman, nos preparan y nos curten para que después distintos sucesos que puedan ocurrir en nuestra vida no nos vuelvan tan locos y no nos hagan perder los nervios. Si en algún momento os habéis encontrado con situaciones de overbooking, con reservas de hotel que no se han formalizado o con problemas de vecinos viajeros que son bastante irrespetuosos, sabréis de qué estamos hablando. Después estaréis mucho más calmados cuando os veáis en situaciones similares en la vida diaria.

Por no olvidar que viajar por el mundo despierta en nosotros factores ventajosos que nos mejoran en cierto modo. Vamos a ser mucho más valientes y aventureros, estaremos abiertos a probar nuevas experiencias y a vivir situaciones en las que de otra manera nunca habríamos querido estar. Seremos el alma de la fiesta y los demás lo notarán a nuestro alrededor, lo que nos dará más atractivo. Incluso tendremos un toque misterioso que también nos proporcionará una imagen más interesante respecto a los demás, algo a lo que siempre estamos abiertos.

Y lo mejor de todo es que viajar, descubrir nuevos lugares y experimentar cosas que los demás ni siquiera imaginan nos hace más felices. Dicen que el misterio de la vida se encuentra en buscar la felicidad, en sentirnos bien y en obtener aquello que queremos. Pues bien, viajando vamos a ser capaces de tener todo ello y de ir creciendo poco a poco. Así que se nos ocurren pocos motivos por los que no deberíamos tener la costumbre de viajar entre nuestras aficiones principales.

Cortesía: http://dondeviajar.republica.com

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